Iban los pétalos de aquella historia
floreciendo entre tormentas y truenos,
Mientras en el balcón del viento
se deshojaban las dudas del ayer.
Iba el amanecer cabalgando
en el lomo de su recuerdo,
cuando la luna liberó su aroma
en la médula de mi poesía.
En la oscuridad del alba
se posaba el llanto de la ilusión,
cual tempestad endulzada con versos
y aliñada con migajas de melancolía.
Entonces se aproximó mi alma
a esa vertiente de sueños
rezumando horas lascivas,
goteando nostalgias y huidas.







