
Fui confesa del tiempo,
procuré retener el silencio
más el sentir vociferó mi corazón,
mientras mi cuerpo adquiría alusiones
en la terminal del recuerdo,
prisionera, en este alud, quedé.
Soy confesa del presente,
con tu nombre en mis labios
arremete el veneno del dolor,
en el cofre de sentimientos
mi condena deposito silente
durante la pleamar de tu lejanía.
Seré confesa del destino,
con mi pañuelo de ilusiones
cubriré el presidio de amaneceres,
en compañía de tu ausencia
en lagunas de soledad remaré
mi norte será, el recuerdo de tu piel.











