
y mi mirada prendida estuvo en ti,
me sentía feliz de ser ese hombre,
porque tu encanto vivía en mi.
Siempre tu mirada me decía mucho,
tus ojos radiantes me hablaban de amor,
te vi tantas veces, te llevé en mi pecho,
te guardé muy dentro con mucho dolor.
Amarte no podía, pues mi sentimiento,
distraído estuvo en otro menester,
pero ese día con tu consentimiento,
dejaste que mis labios te llenen de placer.
Hoy que de mí estas muy lejos,
sufre mi alma al no poder tenerte
pues las lagrimas llegan a mis ojos,
y solo ansío con mis besos callarte.
Ahora yo quiero llenarte de besos,
y que tu mirada solo sea para mí,
que tus labios muerdan a los míos,
como aquella tarde cuando yo partí.
Espera un momento, no he terminado,
mis ojos te llevan metida muy dentro de mí,
aunque mucho tiempo hemos esperado
hoy eres mía, y solo mía por siempre serás.
















