Este espectro que soy hoy
es constelación de lo que fui,
mezcla de siglos, nefastos vértigos
vahídos de estrellas sin luz.
Desnuda en el haz del relámpago
la piel se eriza en la sombra
cuando el ayer se acerca
sinuosa en su pálida realidad.
Apurado el silencio
se apropia de las enjutas venas
se encierra en mis glóbulos marchitos
con tantos cuentos y tantas cuentas añejas.
Y recorre con mi humor circulatorio
apocados pasadizos de historias,
celdas de quimeras olvidadas,
enumerando filamentos y desengaños.
Mi alborada me abandona
inerte en la calzada del tiempo
plasmando cicatrices y canas
en el rostro inquieto de mis años.













