
Silente,
en medio de mi apocalipsis
reside el cataclismo del tiempo,
siniestra ironía del viernes.
Azul,
derribando la muralla del pasado,
el sufrimiento asoma su palidez
en ésta, mi antología de llanto y pena.
Taciturno,
entre penumbra y ausencia
mi abatida estancia permanece
en el frío atardecer insurrecto.
Solapado,
adusto horizonte de recuerdos
cala hondo, profundo misterio.
Cuándo menguará el pérfido tiempo!
Julio 2014











