
El dolor te hace sentir el desamparo,
te hace vulnerable a los quebrantos
y te duele vivir de tanto en tanto
con un corazón enamorado.
Pero no es lo mismo vivir desamparado,
que desamparo sentir ¡Cuando te han amado!
Pues duele el amar, y aun más duele…
No profesarte del amor rendido.
Pues tal vez no has comprendido,
que el corazón se aflige por si acaso,
y también por si no hay caso…
De todas formas, siempre vive,
malherido.
Pobre corazón vive perdido
en los sopores profusos del ocaso,
es manantial que se desangra
o fuente viva que produce
días de amor y de nostalgias.
Es fuego que no se apaga en el mar,
recóndito paraíso del placer,
ahora estoy sin remedio en sus manos.
Su hechizo me ha sentenciado.



























