estar siempre a tu lado, pendiente de tu vida,
quisiera que comprendas mi querida niñita
que tu dulce mirada de mi alma es la bebida.
Recuerdo que una tarde, cuando fuí a visitarte,
saliste a recibirme, te sentaste a mi lado
y al ver tu cuerpo hermoso yo quise acariciarte
pero con tu mirada me dejaste hechizado.
Te he prometido niña, con paciencia infinita,
esperar que algún día puedas corresponderme.
Tu sabes que mi vida tan sólo necesita
la luz de tus ojitos para nunca perderme.
El tiempo corre aprisa y aún sigo esperando
de los ojitos tuyos la más dulce mirada
con la que tú me digas que ya me estás amando
y así mi triste vida no viva abandonada.
Presiento que tus ojos en silencio me dicen
lo que tal vez tus labios se callan temerosos,
no temas pues del cielo los ángeles bendicen
a tus labios rosados y a tus ojos hermosos.
Me dijo tu mirada que se acerca la hora
para que con mis brazos proteja tu hermosura,
la luz de tu mirada es bella luz de aurora
que ilumina mi vida con divina ternura.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 21/12/05

















